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Conozca en detalle el nuevo océano que tiene el planeta Tierra
El Austral, conocido también como océano del Sur, fue reconocido oficialmente por la National Geographic Society.
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Colprensa
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Viernes, 27 de Agosto de 2021

Las fronteras suelen ser siempre imaginarias, arbitrarias. ¿Dónde termina un país y dónde comienza el otro? A veces son una línea que alguien trazó, otra veces se pueden determinar gracias a accidentes geográficos, un río, una montaña...

Estos límites han sido causantes de peleas, de guerras, de disputas y de debates.

Ahora, si ha sido difícil delimitar la tierra, ha sido aún más complicado hacerlo en el agua que, líquida, le pertenece a todos. Basta con preguntarse ¿cuántos océanos hay?, para saber que no ha habido consenso.

Según el Servicio Oceánico Nacional de Estados Unidos, hay un solo océano global, una masa de agua que cubre 71 % de la superficie terrestre, pero se ha dividido históricamente en cuatro: el Atlántico, el Pacífico, el Índico y el Ártico. Algunos países reconocen también a Antártida como uno más.

Por décadas, entre geógrafos, se ha debatido si reconocer un quinto (o sexto) en la lista: el Austral. Este año, por fin, la National Geographic Society reconoció a esta masa de agua como un océano propio, distinguido de los demás.

Así, el planeta Tierra tiene hoy un nuevo océano, aquel que rodea a la Antártida, cuyos límites no se deben a fronteras físicas, a continentes ni a masas de tierra, sino a características únicas, distintivas:

Por décadas, entre geógrafos, se ha debatido si reconocer un quinto (o sexto) en la lista: el Austral. Este año, por fin, la National Geographic Society reconoció a esta masa de agua como un océano propio, distinguido de los demás.

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Así, el planeta Tierra tiene hoy un nuevo océano, aquel que rodea a la Antártida, cuyos límites no se deben a fronteras físicas, a continentes ni a masas de tierra, sino a características únicas, distintivas:

“Los glaciares son más azules, el aire es más frío, las montañas son más intimidantes y los paisajes son más cautivadores que en cualquier otro lugar al que puedas ir», dijo a National Geographic Seth Sykora-Bodie, científico marino de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica y Explorador de National Geographic.

 

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Características clave

Volviendo a los límites físicos, el Austral es el único de los océanos que no está definido por accidentes geográficos o los continentes que lo rodean, sino por la corriente marina que posee y que, de hecho, lo convierte en fundamental por ser la que más agua transporta: la Corriente Circumpolar Antártica.

Se tiene claro que está establecida desde hace 34 millones de años cuando la Antártida se separó de América del Sur y fluye de oeste a este. Allí las aguas son más frías y menos saladas. Esta corriente hace parte de un ciclo, de una circulación global fundamental para los sistemas del planeta y para el equilibrio de los ecosistemas.

Según la geóloga marina y geofísica Ángela María Gómez García, esta circulación oceánica, en particular el “great ocean conveyor” o cinta transportadora, un cinturón de circulación que conecta todos los océanos del mundo y que transporta agua caliente de los trópicos, es vital.

Explica que mueve el agua de los trópicos, donde la superficial está más caliente, hacia las zonas polares, donde se hace más fría mientras avanza al norte o al sur y, “una vez llega a los polos, se hace más densa y se hunde por ese aumento”.

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Una vez en el fondo, esa agua hace un viaje por las cuencas oceánicas, donde recolecta nutrientes y vuelve a subir a la superficie, haciendo un movimiento de nutrientes que resulta clave para la biodiversidad, continúa la geóloga marina.

Así, como reconoce la National Geographic, este océano Austral no solo almacena carbono, como todas las masas de agua salada, sino que impulsa ese cinturón y, con él, el flujo de calor y de temperaturas por toda el agua del planeta.

Esta zona termina impactando los ciclos hidrológicos globales, el clima, y todos los ecosistemas y especies marinas que, allí, son únicos.

Lo habitan o visitan especies como ballenas jorobadas, pingüinos y focas y de su conservación depende el equilibrio.

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