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Editorial
Sin paz total
La tasa de homicidios llegó a 34 por cada 100.000 habitantes.
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Viernes, 2 de Febrero de 2024

Romántica aureola reviste la postulación hecha desde la cómoda tranquilidad de Noruega, para que se tenga en cuenta al presidente Gustavo Petro como candidato al premio Nobel de Paz.

Norte de Santander, dentro del proceso de la Paz Total, no ha tenido los minutos, días  o meses de sosiego o seguridad esperados dentro de esta  opción para desescalar y desactivar el conflicto.

Significa un fuerte contraste que mientras Cúcuta acaba de finalizar el 2023 con la más alta cifra de asesinatos de la última década, el diputado noruego Rasmus Hansson hable de una “paz moderna e integral”.

El año pasado, en la más importante ciudad capital de la frontera colombo-venezolana, la tasa de homicidios llegó a 34 por cada 100.000 habitantes, superando la media nacional que se situó en 26.

Y el secuestro, que constituye un delito muy ligado a los grupos armados ilegales que se sientan en la mesa de negociaciones a dialogar de paz, ha estado incesantemente presente, en los últimos años en Norte de  Santander.

El Grupo de Información de la Criminalidad de la Policía Nacional, reveló la ocurrencia de 32 hechos de esta naturaleza con 38 víctimas, en Cúcuta, Tibú, Ocaña, Convención, Santiago, Teorama, El Tarra y  Ábrego, el año pasado.

Cuando todos esos dolorosos datos de contexto nos llegan de recuerdo, y a la vez nos encontramos con una declaración como la del político noruego: “él (Petro) muestra en la práctica que el diálogo con los actores armados puede ser un medio eficaz para solucionar conflictos y reducir la violencia”, la reacción es de sorpresa e incredulidad.

Lo sucedido en Norte de Santander con presencia de la disidencia de la Farc, de la guerrilla del Eln, del Clan del Golfo y de por lo menos 25  bandas criminales en solo Cúcuta, es la prueba reina de que no se ha logrado el milagro y que a la postre los que terminan fortaleciéndose son los grupos armados ilegales.

Las hostilidades contra la población civil persisten. Un reciente informe dio a conocer que Norte de Santander se encuentra junto con Arauca, Cauca, Nariño y Chocó en los departamentos afectados en los últimos seis meses por acciones del Eln durante el cese el fuego, con 43 homicidios, 35 secuestros, 12 confinamientos de comunidades, 14 presencias armadas, dos acciones terroristas y un número similar de hostigamientos.

Luego, aquí la sensación que queda en el ambiente para el campesino, el empresario, el trabajador, el estudiante, el ama de casa, el transportador y el carbonero, es que la Fuerza Pública tiene las manos atadas para combatir a los violentos.

La Paz Total, así como sirve para una postulación a un Nobel,  debería ser más bien revisada para que el Ejército y la Policía no pierdan la posibilidad de hacer operaciones ofensivas y defensivas en cualquier parte del territorio, puesto que procesos como ese no deben implicar ni la pérdida de autoridad ni el debilitamiento militar y tampoco la negociación de la aplicación de justicia por delitos atroces.

No secuestren más. No extorsionen más. No desplacen más. No desaparezcan más. No ataquen más. Esos mensajes claros deberían ser acatados por dichas organizaciones para que la comunidad tenga un convencimiento pleno de que sí quieren una paz estable, lo contrario simplemente generará más pérdida de credibilidad en los diálogos para  buscarle una salida al conflicto armado interno.

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