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Editorial
El fin de un ciclo
Es un orgullo que hoy este medio informativo sea considerado como un activo inmaterial de la región.
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Miércoles, 31 de Enero de 2024

El sonido del linotipo transformando el plomo en una verdad indestructible. El bullicioso andar de la rotativa dibujando con tinta las noticias regionales en el papel. El sonoro golpeteo de la máquina de escribir, el suave teclear del computador y la inmediatez de las redes sociales y la era digital, son los caminos periodísticos recorridos por La Opinión en 65 años.

Los pioneros, Eustorgio Colmenares Baptista, Virgilio Barco, Alirio Sánchez, Eduardo Silva  y León Colmenares, al igual que las generaciones que continuaron este legado encabezadas por Eustorgio Colmenares Ossa y Estefanía Colmenares Hernández, mantuvieron siempre viva la llama de la identidad local y la defensa de los intereses de Norte de Santander y Cúcuta.

Esa brújula marcada desde el día uno nunca se perdió, como bien se lee en el primer editorial: “Y no se trata de un propósito formal o de un interés superficial sino de una empresa que hemos proyectado con perspectiva a penetrar la vida nortesantandereana. Este periódico, que tiene arraigo en las ideas liberales, pretende asumir la realización de todo un trabajo periodístico, que resulte, por lo menos, consecuente con las aspiraciones del pueblo y el impulso que los diferentes sectores sociales le ponen al desarrollo general de la región... Por lo demás, La Opinión será hecha con intransigente responsabilidad en la información, la crítica y los planteamientos”.

Muchas batallas se han dado desde esta tribuna a lo largo de seis décadas y media para denunciar la corrupción, ejercer veeduría, reclamar a los gobiernos de turno estar atentos a cumplir con los proyectos para que la región trate de salir de las dificultades propias de un territorio de frontera, así como a plantear y defender alternativas para que las condiciones del departamento mejoren.

Así como dijimos que el trasegar  periodístico se ha hecho en La Opinión transitando por los diferentes avances tecnológicos de cada época, es realmente rescatable y digna de recordación la misión del equipo humano que con su visión, profesionalismo, aporte y dedicación hizo crecer al periódico hasta situarlo en un lugar de reconocimiento y respeto no solo regional, sino también nacional.

La labor de La Opinión a lo largo del tiempo, en esta era que termina, deja una huella indeleble en cuanto a un periodismo de convicciones y con ética inquebrantable que entendió el valor de los pesos y contrapesos en nuestra sociedad, sirviendo además de voz para los ciudadanos del departamento y la frontera venezolana.

La investigación periodística, profundización y agenda propia, aparte de contar con el apoyo de analistas y expertos, así como columnistas, sirvieron en La Opinión para marcar los derroteros sobre candentes temas que la ciudadanía necesitaba saber y digerir como parte de la función social de informar.

La Opinión nació en instantes en que Colombia se encontraba cruzando por los tiempos de la violencia política. Y lamentablemente ese estigma que ha marcado al país alcanzó a su fundador (Eustorgio Colmenares Baptista asesinado por el Eln), cuyas enseñanzas han servido de faro para que este barco haya transitado por aguas no siempre tranquilas y muchas veces turbias en este mundo de la información.

El periodismo al servicio de la gente, de calidad y apegado a las normas que lo alejan de la posverdad, se convierte en un apostolado que es necesario conservar y consolidar, pese a las amenazas generadas por la crisis y el reacomodamiento que la industria de los medios de comunicación ha registrado últimamente.

Es doloroso para una historia familiar de tres generaciones desprenderse de La Opinión, pero es un orgullo que hoy este medio informativo sea considerado como un activo inmaterial de la región por todo lo que ha representado como órgano noticioso, analítico y de opinión sobre el acontecer local y nacional.

Es un orgullo cerrar este ciclo, sabiendo que, adherido a la marca imborrable del periódico, estará el nombre de quienes desde mediados del siglo pasado hasta hoy, condujeron este bastión informativo que, esperamos, pueda seguir haciendo historia.

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