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Día del historiador
En esa fecha se fundó la sección de Historia de Colombia y América en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional.
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Martes, 21 de Mayo de 2024

El pasado sábado 18 de mayo se celebró en Colombia el Día del historiador, fecha consagrada en 1962 porque en esa fecha - mayo 18 de 1962 - se fundó la Sección de Historia de Colombia y América en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional, y así lo reconoce la Asociación Colombiana de Historiadores. Como no es posible en este espacio relacionar el trabajo sesudo de los investigadores, dediquémonos al anecdotario o chismografía histórica:

1. Álvaro Salom Becerra fue un abogado y escritor ameno que publicó “Un ocaso en el cenit”, biografía muy bien documentada sobre un político colombiano. En ella nos dice que las guerras civiles que ensangrentaron al país fueron episodios que oscilaron entre lo trágico y lo cómico y que cuando un general o seudo-general se pronunciaba contra las autoridades legítimamente constituidas, ¿qué podía hacer el propietario de una hacienda, incorporarse o combatirla? Si escogía lo último reunía a sus arrendatarios y peones y les notificaba: “Vamos a hacer cuanto esté a nuestro alcance para derribar este régimen inicuo. De ahora en adelante, no me digan patrón, sino general”.

2. En la biografía sobre el hacendista Esteban Jaramillo, escrita por un descendiente suyo, dejó esta perla sucedida en mayo de 1903, luego de un debate en el Congreso entre Lorenzo Marroquín - hijo del presidente José Manuel Marroquín - y Miguel Antonio Caro. Sucede que la Carta de 1886 decía que “El Gobierno puede tomar parte en la discusión de las leyes por medio de los Ministros”. Caro se opuso a que Esteban Jaramillo interviniera porque no era Ministro sino Subsecretario de Gobierno. Lorenzo Marroquín pidió la palabra y dijo una falsedad, que Esteban Jaramillo había sido nombrado y posesionado como ministro de Gobierno. Luego se comunicó con el palacio presidencial y le dijo al papá: “Papá, acabo de decir en el Senado que el doctor Jaramillo ha sido nombrado Ministro de Gobierno. Dicte el decreto cuando antes”.

3. En sus amenas “Lecciones de historia de Colombia”, publicación de la Imprenta Nacional en 1908, doña Soledad Acosta de Samper relata minuciosamente los hechos de la Conspiración septembrina del 25 de septiembre de 1828, y no menciona para nada a doña Manuelita Sáenz que, bien o mal, nos guste o no, participó activamente en la salvación del Libertador, pero sí le dio protagonismo a “un criado suyo - de Bolívar - que por casualidad le vio en la calle”. Esto nos lleva a pensar, o nos indica, que las mismas mujeres ayudaron a que la historia las ignorara. En la revista GOLIARDOS, No. 12, leo una justificación: “Durante el siglo XIX la mujer era considerada como un objeto, (…), pero en cualquier caso era dependiente de los hombres que la rodeaban, puesto que no se consideraba que pudiese tomar sus propias decisiones debido a lo débil de su carácter y su escaso o casi nulo razonamiento”. Carácter y razonamiento era lo que tenía la quiteña.

4. En su “Manual de historia presidencial” nos dice Ignacio Arizmendi Posada que las encontradas pasiones que despertaba el expresidente Rafael Núñez fueron los rumores que por aquellos días hubo para indicar que había muerto envenenado por un sacerdote jesuita, disgustado porque el Regenerador pensaba retornar al poder para reinstaurar al liberalismo. En el libro Historia del Partido Liberal Colombiano, Milton Puentes recoge esta historia.   

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