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¿Cómo entender y tratar la depresión en mascotas?
Este padecimiento es entendido como un síndrome dentro de la etología clínica.
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Colprensa
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Miércoles, 8 de Mayo de 2019

Martín, un gato criollo, empezó a buscar a Milán, el minino que vivía con él, cuando sus dueños llegaron con el guacal vacío. Milán murió de Leucemia, tenía un año y medio.

Como no lo encontró en el guacal recorrió los lugares de la casa en los que su compañero se escondió durante su enfermedad. Se quedaba esperando a ver si salía. Eso duró tres días en los que no comió, ni maulló. Tuvo un episodio de tristeza y depresión.

Explica el etólogo, zootecnista y adiestrador canino Andrés Valencia que es un tema común en las mascotas. “Cuando se deprimen no comen, no les provoca ni salir ni jugar, son en un solo punto, no les interesa nada”.

Para Carolina Alaguna Cruz, veterinaria y etóloga, la depresión en perros y gatos es entendida como un síndrome dentro de la etología clínica. “Es más frecuente en gatos y algo que es muy importante es que está asociada a largos periodos de sueño y a que no se muevan mucho”.

¿En qué momento aparece?

Según los especialistas consultados, la primera manifestación de depresión se da a la semana del evento traumático o aquello que le causó el estrés a la mascota, “el más frecuente es cuando los desapegan de su madre o los destetan estando muy cachorros”, anota Alaguna.

También hay casos graves de depresión crónica en perros y gatos. “Los veterinarios etólogos son quienes deben evaluar el caso” y ahí los dueños deben conocer a su mascota muy bien y ser muy observadores del cambio de comportamiento.

Valencia cuenta que el hiperapego genera tristeza profunda. La depresión llega después, por ejemplo, de que el dueño fallece o cuando hay un integrante de la familia que se va, sea por un divorcio o por un viaje definitivo. “El comportamiento de las mascotas cambia y ahí uno se da cuenta de que algo pasa. Pueden hacer daños, hacer sus necesidades dentro de la casa cada vez que se quedan solos o ladrar y gemir más tiempo de lo normal”.

A los gatos hay que leerles sus signos de incomodidad para entender que algo está pasando y el estrés que están sintiendo puede ayudar a generar depresión. Este se nota cuando van al baño en el lugar que no es, también si comen menos o “si se esconden por mucho tiempo en un espacio”, precisa Valencia.

En los gatos hay que remarcar que es un caso de urgencia cuando la depresión se vuelve aguda por el tema de la alimentación. “Al dejar de comer se predisponen a una patología grave derivada de la anorexia que es la lipidosis hepática y eso ya es grave”, anota Alaguna.

Es muy común

PDSA, una de las principales organizaciones benéficas veterinarias del Reino Unido, realizó un informe a comienzos de este año en el que precisa las cifras de perros y gatos con extrema tristeza después de las festividades de año nuevo, “sufren de soledad, estrés crónico y hasta obesidad”.

Los hallazgos se dieron gracias a un informe de bienestar animal en el que descubrieron que 2.1 millones de perros en Reino Unido (24 %) se quedan solos durante cinco y más horas en un día laboral normal y que 1.4 millones de perros (16 %) ni siquiera caminan una vez al día.

En el caso de los gatos el estudio mostró que igual se incrementa la depresión por situaciones de convivencia: 4.8 millones de gatos (43 %) viven en una casa con más de un gato, 2.1 millones (19 %) están con otro gato con el que no se la llevan bien. “Los gatos son criaturas solitarias por naturaleza y, para muchos vivir con otros gatos puede ser una fuente de estrés crónico y provocar la aparición de problemas como peleas y problemas de comportamiento”, explicó Olivia Anderson-Nathan, veterinaria de PDSA. La recomendación es que a la hora de llevar otra mascota a casa se asesore con los especialistas en comportamiento animal. Es mejor que se hagan compañía desde bebés.

Martín logró salir solo de su episodio de tristeza, hay otras mascotas que necesitan ayuda y, lo más importante, según los especialistas consultados, es la observación. Nadie mejor que el dueño para conocer a su mascota y no minimizar cualquier cambio de comportamiento.

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