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El baloncesto profesional en Cúcuta tiene su historia
El deporte de la pelota ‘naranja’ como se le conoce nació en 1891 en medio de un fuerte invierno en Springfield (Massachussets) y como una búsqueda para realizar alguna práctica en medio de dicha situación climática.
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Martes, 13 de Abril de 2021

El baloncesto colombiano es uno de los deportes de conjunto que a diferencia del fútbol su proceso de profesionalización ha sido muy lento por decirlo de alguna manera.

Esta disciplina que ya se practicaba en Estados Unidos en 1891, en Colombia vino a aparecer a mediados de los años 20, con más precisión en 1925, traído por el hermano francés Janebaud y David Martínez Collazos, profesor de la Salle.

Cuenta la historia que el primer partido se disputó el 18 de Julio de 1925 y de ahí en adelante fue cautivando a muchos jóvenes hasta ir ganándose un espacio en todo el país

A Cúcuta llegó en 1931, también  de la mano de un hermano lasallista, Arturo Monier  que conformó el primer equipo en la Quinta Teresa, casa histórica contigua al colegio Sagrado Corazón de Jesús.

A partir de ese momento  se difundió en otros  centros educativos y con el pasar de los años su arraigo se hizo más fuerte, conformando la Liga nortesantandereana de baloncesto, participando en los diversos campeonatos nacionales.

Entre sus promotores de la época se destacaron el expresidente Virgilio Barco Vargas.

A nivel aficionado siempre sobresalió por la calidad de basquetbolistas que se dieron en los años 50, 60 y principios del 70.

Su denominación de llamada la ciudad basquetera rótulo que siempre ha llevado se debió a que en un alto porcentaje la selección Colombia por no decir que todos eran oriundos de Norte de Santander y el baloncesto tuvo gran vuelo por lo alto nivel de selecciones.

Llega el semiprofesionalismo

Para la década del 70 la Federación colombiana de Baloncesto viendo el impulso que había tomado el deporte de la pelota naranja se lanza con el proyecto de organizar los primeros torneos Nacionales Interclubes.

Corría el año 1975 cuando se hizo el primer campeonato de esta índole a manera experiencia.

Los equipos participantes podían inscribir jugadores extranjeros si a bien tenían como hacerlo.

Así, Cúcuta hace su primera incursión después de los éxitos conseguidos a nivel de selecciones, pero se buscaba algo más y mantener viva esa fiebre del momento.

Para la época, la licorera y la Lotería de Cúcuta dieron un apoyo importante y con la ayuda de otras personas nació el club Norsander que jugó el campeonato con tan buena fortuna que en 1975 obtuvo el título, que tuvo como refuerzo al venezolano “Tulo” Riveros.

Al año siguiente, tras el éxito logrado,  Norsander se reforzó con los venezolanos “Cunda” Tovar y José Solano, perdiendo la final ante la Lotería del Valle.

Los vallecaucanos tenían sus filas al norteamericano Sam Sheppard que más adelanta integraría el exitoso quinteto de la Lotería de Cúcuta.

Ese equipo subcampeón estuvo dirigido por Roque Peñaloza.

En 1977 en su tercera participación Norsander pasa a llamarse Lotería de Cúcuta, a pesar de todo el esfuerzo hecho en el torneo por segundo año obtiene el subtítulo, con Peñaloza en la dirección técnica.

En febrero de 1978, Álvaro “Flecho” Hernández, presidente de Liga de baloncesto se da a la tarea y gestiona a través de una campaña construir la cubierta de la cancha Toto Hernández.

No obstante, el cuarto Interclubes de ese año, manteniendo la base,  la Lotería de Cúcuta-Corturismo, trajo a los estadounidenses Sam Sheppard y Erick Evans, que ya eran sensación en Colombia.

De la mano de los norteamericanos y de la dirección técnica de Rodrigo ‘Perico’ Fuentes, (fallecido a finales del año pasado), los loteros rojinegros re conquistaron el tituló después de pasar un ayuno de dos años siendo subcampeones.

Acá en una de las acciones en uno de los juegos de la época.
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