La ropa interior amarilla se vende como pan caliente en estos días en Santiago. Al igual que en varios países de América Latina, en Chile se usa para recibir el Año Nuevo e invocar prosperidad, amor y abundancia, tanto como comer lentejas o uvas a la medianoche, tradiciones muy arraigadas en la región.
“Es para el amor, para la suerte, para el dinero y para que en el 2017 le vaya bien a todo el mundo”, dice Gladys Leal mientras vende ropa interior femenina de todos los tipos y tamaños y también de hombres en el tradicional barrio Meiggs de Santiago.
“Son para que traiga buena suerte el próximo año; para las solteras, para el amor. El amarillo está conectado con el rayo dorado, que es de la abundancia y la prosperidad”, asegura por su parte Jesica Silva, quien también vende en este popular barrio comercial de Santiago.
En Chile, la tradición indica que la ropa interior amarilla que se usa durante la noche de Año Nuevo debe ser regalada. Algunos plantean que también hay que ponérsela al revés para asegurar un año con mayor pasión.
“Más que con los calzones amarillos, la tradición tiene que ver con el color”, explica a la AFP el escritor Héctor Velis-Meza, autor del libro “La historia secreta de la Navidad y el Año Nuevo”, en el que plantea que aunque el amarillo normalmente se ha asociado a la mala suerte, en este caso hace referencia al sol, que representa la eternidad.
En México, Perú y Ecuador también se estila usar ropa interior amarilla para atraer la prosperidad, aunque si lo que se busca es amor esta tiene que ser roja. En Uruguay, Argentina y Brasil, en cambio, debe empezarse el calendario con prendas rosadas bajo la ropa.
Y en Venezuela, además, es imprescindible, para la buena fortuna, estrenar todo lo que se lleve puesto.

Cábalas exportadas
En buena parte de los países de la región se comen lentejas la noche de Año Nuevo y 12 uvas, una por cada mes del año que viene acompañando las 12 campanadas y pidiendo un deseo con cada una. También quienes aspiren a viajar dan justo a la medianoche un pequeño paseo portando una maleta.
Otra de las tradiciones más extendidas en Chile es dar el primer abrazo de saludo del Año Nuevo a alguien del sexo opuesto, lo que aseguraría el amor durante los próximos 12 meses.
En Uruguay, es usual que la gente lance a la calle un balde de agua para limpiar el camino del año que comienza y que desde las ventanas vuelen miles de trocitos de calendarios del año viejo. Mientras tanto en Brasil, con una importante población devota de cultos como el candomblé y el umbandismo, muchos se visten de blanco para hacer sus ofrendas a Yemanyá, diosa del mar, y lanzan en playas como las de Rio de Janeiro rosas y gladiolos como ofrendas para asegurar paz y prosperidad.
Colombianos y sus agüeros
Karen Bray (Presentadora de ‘Día a día en familia’)
“Yo acostumbraba a recibir el año nuevo con lentejas en la mano y este año me dijeron que lo cambiara por granitos de mostaza. La ropa interior amarilla no puede faltar”.
Carlos Vargas (Presentador de ‘La red’)
“Yo fui agorero un buen tiempo, pero creo que fue por influencia, de salir con la maleta a la vuelta a la manzana, pero creo que todo está en el poder de la mente. Eso son pendejadas que la gente inventa”.
Iván Lalinde (Presentador de ‘Día a día en familia’)
“Mi mejor agüero es estar en familia, no puedo estar sin mi mamá y mi papá. Además, le doy la vuelta a la manzana con maleta, me como las doce uvas, pongo papas peladas debajo de la cama y lentejas en los bolsillos, pero lo hago por pasarlo rico y hacer la fiesta”.
Cristian Better (Actor de ‘La dinastía Morales’)
“No nos faltan las maletas, incluso a las 12 en punto ya estoy dando la vuelta a la manzana con la maleta, y ha funcionado, este año fue de viajes y cosas buenísimas”.
Mabel Moreno (Actriz de ‘La ley del corazón’)
“Comerme las 12 uvas y hacer el brindis, pero sobre todo pasarla en familia”.
