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Editorial
Una ‘bendición’ indecente
¿Qué beneficios tratará de buscar la Segunda Marquetalia en la mesa de conversaciones dentro del proceso de Paz Total al  convertirse en una especie de promotora y difusora de la idea en sus zonas de influencia?
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La opinión
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Domingo, 12 de Mayo de 2024

Un coliseo en Puerto Carreño (Vichada) sirvió de escenario para la ‘resurrección’ de Iván Márquez, jefe guerrillero de las antiguas Farc y ahora comandante de la disidencia conocida como Segunda Marquetalia, quien aprovechó para respaldar la constituyente propuesta por el presidente Gustavo Petro.

Varias cosas inquietan luego de ese sorpresivo video. Esas palabras pueden llegar a interpretarse como que dicho grupo disidente, aprovechando su control social, político y territorial en diversas zonas de Colombia se pondrán la camiseta para presionar y promocionar la convocatoria para reformar la Constitución.

Que las organizaciones armadas ilegales traten de aprovecharse de las deliberaciones democráticas es un mal síntoma, puesto que ninguna clase de presión debe de existir para que  el pueblo decida y las instituciones actúen dentro de los canales  legales vigentes.

“Vamos a rescatar la majestuosidad del constituyente  primario, que es el pueblo. Él es la legítima autoridad. Su voluntad debe ser acatada por todas las instituciones del Estado”,   dijo Márquez al ‘revivir’ entre los muertos.

Lo cierto es que estas afirmaciones no pueden dejarse sin evaluar, puesto que de ahí se desprende un respaldo a la propuesta presidencial de llamar a una constituyente para salvar las reformas sociales.

¿Qué beneficios tratará de buscar la Segunda Marquetalia en la mesa de conversaciones dentro del proceso de Paz Total al  convertirse en una especie de promotora y difusora de la idea en sus zonas de influencia?

O hay amenazas veladas cuando Márquez sentenció en el documento que “los derechos del pueblo prevalecen sobre la ambición de las oligarquías y las transnacionales”. Nada puede descartarse y, por el contrario, es indispensable el análisis quirúrgico de todo lo expuesto por ese grupo que tiene presencia en el Catatumbo para la tranquilidad del país.

Si el gobierno del presidente Gustavo Petro no se desmarca de ese espaldarazo que le dio la Segunda Marquetalia, su iniciativa de la constituyente puede estar quedando herida de muerte y completamente deslegitimizada, complicando todavía más el futuro de la propuesta para reformar la Constitución de 1991.

En el ambiente no puede gravitar la sensación de que daría lo mismo negociar con dios y con el diablo para que en una especie de juego a dos bandas se le procure abrir el camino a la Asamblea Constituyente y, por el otro, tratar de lograr algún éxito en el laberinto que ha caído el proceso de paz del actual gobierno.

Aunque también aparece en el radar otra pregunta: ¿será que se quiere aprovechar o llegar a manipular una eventual constituyente  para concederles beneficios y favorecimientos a  grupos criminales de esa naturaleza?

El silencio gubernamental no puede ser tampoco la salida frente a un abrazo del oso como esos o a una carga de profundidad de esta naturaleza, teniendo en cuenta que se trata de un grupo que en el pasado le hizo conejo al proceso de paz, al preferir mantenerse al margen de la ley con sus actividades de narcotráfico, secuestro, extorsión y hostigamiento contra la población civil.

Pero aquí tampoco se puede descartar que esa ‘bendición’ del ‘resucitado’ Iván Márquez a la constituyente de Petro pueda llegar a significar el ‘entierro de segunda’ de esa propuesta, porque con un socio como ese se volvería insostenible e indefendible en cualquier escenario.

Una vez más el país tiene que estar preparado para defender la Constitución y la institucionalidad  frente a estas tormentosas embestidas de las que nada bueno puede esperarse.

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