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Editorial
Santurbán
Recordemos que ciudades como Cúcuta y Bucaramanga, por ejemplo, aparte de numeras localidades de ambos departamentos son las que tienen en este imponente páramo su cordón umbilical con las reservas de agua para surtirse.
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Sábado, 23 de Septiembre de 2023

Pasar de la palabra a los hechos en una cuestión tan sensible como el medioambiente y más específicamente para la conservación de los páramos es algo que debe ser motivo de satisfacción en la sociedad.

Y mucho más que esta operación sea liderada por el Ejército Nacional, puesto que significa elevar al nivel de soberanía la preservación de las famosas fábricas naturales de agua, como las dos que tenemos en territorio nortesantandereano.

En límites con los municipios de Mutiscua, Cácota y Pamplona se encuentra  un vivero de frailejones, en el Batallón de Infantería No.13 General Custodio García Rovira, adscrito a la Brigada 30.

Aquí lo destacable es que se  trata de una labor en procura de ayudar al páramo a ser poblado con el mayor número de frailejones posibles desde Norte de Santander, departamento que tiene en su territorio el 72% de las 142.000 hectáreas de extensión del ecosistema paramuno.

Se trata de una labor de empoderamiento liderada por las Fuerzas Militares que significa un poderoso mensaje para los habitantes de la región con el fin de que empiecen a tener más interés, conocimiento, liderazgo y activismo ambientalista en defensa de Santurbán del que dependen más de dos millones de habitantes en materia de agua potable, en los Santanderes.

Imaginemos por un instante que esta clase de misiones añadidas a las que se relacionan con la protección frente a las mineras que quieren extraer el oro al igual que aquellas que tienen que ver con la delimitación del mismo teniendo cuidado de no afectar la riqueza hídrica, no fructificaran y que la zona paramuna quedara expuesta al extractivismo desbordado, pues la sequía nos golpearía con la fuerza de un tsunami.

Recordemos que ciudades como Cúcuta y Bucaramanga, por ejemplo, aparte de numeras localidades de ambos departamentos son las que tienen en este imponente páramo su cordón umbilical con las reservas de agua para surtirse.

Según lo expuesto en la noticia de La Opinión que visitó el invernadero, inaugurado en octubre de 2022, el mismo surgió como un proyecto encaminado a la protección y conservación de áreas protegidas como lo es este páramo. La siembra aportará al sostenimiento de las fuentes hídricas, las cuales abastecen 48 municipios, 15 en Santander y 33 en Norte de Santander.

Es encomiable esta misión del Ejército que demuestra su interés por proteger esta gran productora natural de agua desde el punto de vista de la acción ecológica con la producción y posterior siembra del frailejón, especie que es muy sensible, que  crece un centímetro cada año.

Los nortesantandereanos tenemos ahí un motivo de orgullo porque la Fuerza Pública ejerce esta misión que tendrá un impacto positivo con el transcurrir del tiempo, al darle un apoyo a Santurbán para que sus reservorios de agua continúen activos y en permanente evolución.

En estos tiempos secos, en que las temperaturas se hacen excesivamente abrasadoras, es cuando más deben multiplicarse las acciones para que los páramos Santurbán y del Almorzadero, con su biodiversidad, permanezcan vivos y no caigan en las garras depredadoras de las actividades humanas desbordadas y sin control alguno.

Ahora los habitantes no solo de los municipios de influencia sino de Cúcuta, entre otros, tienen la obligación de ponerse la camiseta por los páramos, dejando de ser inactivos, procediendo por ejemplo a convertirse en turistas que realmente actúan en favor de la naturaleza y asumir posiciones de defensa y veeduría frente a todo lo que tenga que ver con este sistema.

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