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Editorial
Lecciones de las lluvias
Las intersecciones Benito Hernández Bustos, Arnulfo Briceño y el puente Jorge Gaitán Durán no cumplen la misión de descongestionar el tráfico vehicular cuando los aguaceros aparecen.
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La opinión
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Jueves, 29 de Abril de 2021

Los aguaceros que caen en nuestro territorio fronterizo, que a veces se demoran pero cuando llegan lo hacen con una poderosa fuerza inusitada, dejan muchas enseñanzas salidas de  las emergencias que provocan tanto en viviendas como en la misma infraestructura del área metropolitana de Cúcuta.

Se está haciendo evidente que las lluvias quedaron convertidas en el peor enemigo de la infraestructura vial de la ciudad, que colapsa al convertirse en ‘piscinas’ y ‘riachuelos’ de alto riesgo para los automovilistas.

Las evidencias gráficas y los momentos de peligro vividos en ellos, requieren con urgencia varias determinaciones de la administración municipal, para eliminar estos peligros, porque nadie entiende  que un puente o un cruce vial, le compliquen la vida a la gente.

Las intersecciones Benito Hernández Bustos, en la conexión con Los Patios al sur de la ciudad, la Arnulfo Briceño en El Malecón y el puente Jorge Gaitán Durán, en el sector de San Luis, no cumplen la misión de descongestionar el tráfico vehicular cuando los aguaceros aparecen.

Por dicha razón, ojalá la Secretaría de Infraestructura Municipal e Invías, en los casos que sean necesarios, tienen la obligación de emprender las obras de mejoramiento hidráulico requeridas para que las aguas no se aposenten  o corran como un caudaloso riachuelo, puesto que de inmediato el tráfico de vehículos debe quedar interrumpido, generando graves problemas en la movilidad.

En lo siguiente debemos darle toda la razón al secretario de Gestión de Riesgos y Desastres, Huber Plaza: “no se previnieron con antelación estas situaciones y dejaron un problema repetitivo que viene afectando a la ciudadanía desde pasadas administraciones”.

La queja es válida, pero ya no se puede mirar por el espejo retrovisor sino poner manos a la obra y para futuro hacer que las famosas megaobras se hagan tal como aparecen en los diseños y no terminen siendo terminadas a medias, como por ejemplo la intersección Benito Hernández Bustos.

Lo otra lección de la intermitente temporada invernal es que está llegando el momento de no aplazar más una inversión que antes no se veía necesaria, cual es la de una completa red de alcantarillado para llevar las aguas lluvias.

Un plan maestro de alcantarillado pluvial para solucionar todos los inconvenientes que tiene la ciudad cada vez que llueve, incluidas áreas compartidas con Los Patios, Villa del Rosario y San Cayetano,  pudiese costar otros $500.000 millones, de acuerdo con cálculos de los especialistas.

Pero también hay un aspecto que últimamente llama la atención y es que las afectaciones por inundaciones no solo se registran ahora en áreas de riesgo o de sectores populares, sino que estos problemas comenzaron a presentarse en exclusivos conjuntos cerrados.

La resurgimiento de pequeñas quebradas cuyo caudal se creía había desaparecido, en áreas cercanas a los lugares en que se construyeron esos conjuntos habitacionales, es un llamado de atención para hacer un más detallado estudio de los predios e identificar las condiciones que pudieran implicar algún riesgo, para que los municipios definan las correspondientes obras de urbanismo que se requieran.

Y, por último, el comportamiento ciudadano de arrojar vasos desechables, botellas plásticas, tapabocas, empaques y cualquier basura a la calle, se configura en un elemento que ayuda a que las calles se aneguen, puesto que toda esa basura va a  parar a las rejillas del alcantarillado. Así que no solo son necesarias las inversiones sino el compromiso del cucuteño con su ciudad.

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