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Editorial
Las madres y la guerra
Los muertos son siempre los chicos más pobres, los marginados, los que no han tenido más oportunidad en la vida que decirle sí a la muerte a cambio de cualquier dinero.
Sábado, 18 de Mayo de 2019

Son las madres de todas partes, en especial las del Catatumbo, y ya dijeron basta a que a sus hijos se los sigan matando o desapareciendo en una guerra que ellas jamás declararon, pero de la que son las víctimas más frecuentes y adoloridas.

Cada día, en los 4.286 kilómetros cuadrados del Catatumbo, al menos una de las madres de la región sufre lo indecible, con cada acto de violencia traducida, de ordinario, en muerte de alguien, no importa de cuál lado de la guerra que todavía se niega a desaparecer.

Solamente en Tibú, este año se cuentan ya 70 muertes violentas. Es este un argumento poderoso para que algunas mujeres, encabezadas por Carmen García, convocaran la Primera Cumbre de Madres del Catatumbo, para abogar por una paz que ha sido esquiva en la medida en que sectores políticos toman partido en torno de la guerra.

Será el 29 de mayo, en un lugar del kilómetro 16 de la vía Tibú-La Gabarra, donde hace 20 años hubo una masacre en la que las madres campesinas pagaron las más altas cuotas de sacrificio: varias fueron asesinadas, solo por el hecho de estar en aquel lugar.

Según García, la cumbre se hace por una simple razón: “en el Catatumbo, las madres no queremos seguir pariendo hijos para la guerra, para que los maten o desaparezcan… los queremos vivos”.

Esa simple razón es, en realidad, la más poderosa de todas para oponerse a esta o a cualquier guerra, con el agravante de que en todas, los muertos son siempre los chicos más pobres, los marginados, los que no han tenido más oportunidad en la vida que decirle sí a la muerte a cambio de cualquier dinero.

Con el apoyo de la diócesis católica de Tibú, a la cumbre asistirán madres de Argentina (las abuelas de la Plaza de Mayo), delegadas de Barrancabermeja, Soacha, Suba y otros municipios donde hubo muertos dentro de los llamados falsos positivos y madres y abuelas de todo el Catatumbo, que quieren decirle al mundo de su gran hastío por la guerra, de lo injusto que es perder a sus hijos en conflictos que ni ellas ni ellos han creado, sino porque otros determinan que deben combatir y morir.

“Vamos a decirles al mundo entero y al Gobierno que aquí estamos las mamás catatumberas exigiendo que paren la guerra, que cese el derramamiento de sangre de nuestros hijos”, exclamó García durante una entrevista de prensa.

Y es precisamente en ese gran propósito en el que están empeñadas todas las madres que se congregarán, dispuestas a hacer saber de todos que ya basta de que a sus hijos los escojan para morir y de esa manera justificar y sostener una guerra obscena como pocas, porque ha sido estimulada desde la dirigencia política año tras año, durante tantos años que hay por lo menos tres generaciones de colombianos que todavía no saben qué es dormir en paz.

Porque, aun cuando las Farc firmaron un acuerdo de paz con el Estado, parte de ellas mismas y otras organizaciones siguen en pie de guerra, mientras desde diversos frentes políticos se pretende que el proceso de La Habana se termine y se reanude la guerra total. Y es eso, precisamente, lo que las madres buscarán evitar, al precio que sea…

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