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Cultura
La danza del tigre, importada y muy querida en Ocaña
La milenaria costumbre arraigada entre los aztecas con las Fiestas del Tecuán se ha propagado por los países latinoamericanos.
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Javier Sarabia Ascanio
Javier Sarabia
Domingo, 2 de Mayo de 2021

El ritual ancestral usado por las comunidades indígenas de Mesoamérica (la mitad meridional de México) para defenderse de las fieras que menguaban a la población, en medio de la selva, se ha perpetuado durante siglos en los municipios de la provincia de Ocaña y sur del departamento del Cesar.
 
Al ritmo del sonido de los tambores, las flautas y las palmas saltan a los escenarios de las artes dramáticas los bailarines quienes imitan la cacería de los felinos a través de la muestra folclórica bautizada como: la danza del tigre, que se destaca en los programas de divulgación histórica de la región.

La milenaria costumbre arraigada entre los aztecas con las Fiestas del Tecuán se ha propagado por los países latinoamericanos y en especial en los municipios de Ocaña, Teorama y Río de Oro, sur del departamento del Cesar donde se desarrolla un festival para mantener vivas las tradiciones populares, indica Luis Eduardo Páez García,  presidente de la Academia de Historia.   

La danza narra la cacería de los jaguares que tenía azotada a las comunidades con la pérdida de animales de corral e incluso de sus seres queridos. Los antepasados cuentan la manera como se organizaban los habitantes con escopetas, garrotes, perros sabuesos y esclavos para ahuyentar a las fieras.

El maestro de ciencias sociales y filosofía Miguel Ángel Picón Sánchez, adscrito a la Casa de la Cultura del municipio de Río de Oro, manifiesta que toda su vida ha sido testigo de excepción de la danza donde se conjugan varios elementos mediante la teatralización de un rito de carácter indígena que traspasa fronteras y se ha difundido en esta zona del país.

“Son muchas las expresiones culturales a través de la danza folclórica donde se plasman los aires musicales, el verseo improvisado, el canto a la libertad de los esclavos con palos en las manos y el blanco con la escopeta en una clara distinción de las clases sociales. Complementados con aquella lavandera a la usanza antigua que encierra muchos valores sociológicos y antropológicos”, indica el profesor.

 

El ingenio y creatividad se ven reflejados en la elaboración de los atuendos y máscaras que imprimen un esplendor a las festividades populares. / Foto: Cortesía

Picón es enfático al afirmar que sobre el particular no se ha hecho un análisis profundo sobre la influencia de los indígenas en la danza de los negros que ayudan en la cacería. 

“De pronto hay una similitud en los saltos dados por las tribus en sus rituales, que se combina con las costumbres diferentes como el uso del sombrero, tiras de colores y el porte de la lanza entre otros”, agrega.
 
Lo cierto es que esa tradición se ha arraigado en esta zona del país y el Programa Nacional de Concertación del Ministerio de Cultura apoya esas manifestaciones artísticas a través del Festival de la Danza del Tigre en Río de Oro, el 6 de enero de cada año, donde se cuenta que una lavandera era asechada por un felino a la orilla del afluente, el perro da aviso y el cazador con la ayuda de los negros logra matarlo, le quitan el cuero y regresan victoriosos al pueblo.

En Ocaña y  Teorama 

En el corregimiento de Otaré, comprensión rural de Ocaña también se celebra la fiesta del tigre, donde se relata sobre la aparición de una fiera que asolaba la región, hacia finales del siglo XIX, lo cual dio lugar a conformación de  partidas de caza para acabar el problema. Los participantes algunos pintados con hollín, representan a los negros cazadores. 

El certamen recrea ese episodio, los daños causados por el animal, la matanza y la venta del cuero. Esa escena ha sido inmortalizada en el tradicional Desfile de los Genitores para mostrar a través de comparsas los momentos más significativos del proceso evolutivo de la Hidalga Villa, manifiesta el historiador ocañero Luis Eduardo Páez García.

En el municipio de Teorama relacionan el pasaje con los arrieros, en vía de extinción, que tropiezan en la selva con un jaguar y comienza esa lucha por salvar la vida. También hace parte del folclor para restituir el tejido social mediante la promoción de los valores artísticos y culturales en una zona tan convulsionada como lo es el Catatumbo.
 
El investigador, Miguel Ángel Picón, precisa que el tigre no es originario de América y esas leyendas giran en torno al jaguar y por eso se representa el disfraz de la piel manchada y no rayada. “Esos felinos han sido avistado por los campesinos del corredor montañoso entre el sur de los departamentos de Bolívar, Cesar y zona del Catatumbo. 

“La historia toma una connotación distinta de acuerdo a las regiones. Estaba una lavandera de ojos verdes en la vereda El Gitano, Buxeriama en lengua indígena, el perro se percata de la presencia de la fiera, el capataz toma el arma e invita a los esclavos a la cacería en donde existe una mezcla de los distintos grupos étnicos y con su danza llegan hasta el parque principal de Río de Oro, el felino se trepa a un árbol y finaliza la narración con la venta del cuero. No hay una fecha exacta, pero de acuerdo a los vestigios esa representación teatral data de 1842”, indica el promotor cultural.

 

 

Danza del tigre.

 

Para todos

Picón manifiesta que en torno a esta danza existe una riqueza patrimonial y por eso se hace el reconocimiento a nivel nacional. Propios y visitantes disfrutan del intercambio cultural que sirve para fortalecer la convivencia pacífica de los ciudadanos. 

“No hay diferencias sociales y comparten de momentos agradables niños, mujeres, jóvenes, adultos, abuelos, negros, blancos, ricos y pobres unidos con una noble causa, mantener vivas las tradiciones ancestrales en los pueblos circunvecinos.                

Esenciade los pueblos 

En tres localidades, con variantes coreográficas, la danza narra la historia entre la población y se constituye en patrimonio cultural e inmaterial.  Mantiene viva la esencia de los pueblos, esa especie de teatro callejero fortalece la tradición y la cultura en esta zona del país.

El ingenio y creatividad se ven reflejados en la elaboración de los atuendos y máscaras que imprimen un esplendor a las festividades populares para fortalecer los programas turísticos de la región, puntualiza el vigía y gestor cultural Picón Sánchez.  A raíz de la pandemia el Festival de Río de Oro se transmite por las plataformas virtuales para mantener vivas las tradiciones.

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