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¿Por qué no me gusta Pro Centrismo?
Los moderadores intentaron explicar Pro Centrismo, pero asumieron que la mayoría ya conocía el concepto.
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Miércoles, 29 de Mayo de 2024

Colombia se ha llenado de espacios de conversación formales, informales, académicos, con agenda política, sin, etc. Pro Centrismo es uno que encontré como cuando uno va a lavar la ropa y en un pantalón sucio se encuentra un billete, por pura casualidad.

Vi que se iba a realizar un congreso en Medellín donde esta organización lideraría una serie de conversaciones sobre la descentralización, la política de vivienda y mi favorita: la política electoral, entre otros temas; y decidí darle la oportunidad. En Youtube pueden ver el vídeo completo.

Los moderadores intentaron explicar Pro Centrismo, pero asumieron que la mayoría ya conocía el concepto y no consideraron a quienes llegaron por casualidad. A pesar de esto, quedó claro que Pro Centrismo no es un recetario de ideas, lo cual es positivo, y sus principios son: debate basado en evidencia, pragmatismo y sensatez.

Pro Centrismo parece un grupo de amigos bien posicionados laboralmente, con buena formación académica y buenas intenciones, pero no muestra posibilidades de crecer. Si los asistentes al congreso se ríen con chistes sobre el CONPES durante cinco horas, está claro que no es para todo el mundo, sino para un grupo privilegiado.

Es genial que haya comenzado como un grupo de amigos inteligentes hablando de temas relevantes, pero ahora debe trascender. Para convertirse en un proyecto político relevante, deben demostrar más inteligencia emocional colectiva y evitar “chistes internos” que no resuenan con personas de todo el país.

En el congreso mencionaron que, cuando crearon el grupo (empezando con un par de tuiteros), sus análisis técnicos tenían 10 likes mientras que los enunciados populistas sin fundamento recibían 10,000 likes. Dos años después, el problema persiste, pero ahora parece que lo disfrutan.

No se ven esfuerzos por acercar, no educar, a la gente común, que es quien realmente define los resultados de la democracia, a sus necesarios y acertados análisis técnicos. Así, la lucha política es difícil.

Es importante entender que el centro no es un lugar magnánimo y moralmente perfecto, ni el único donde se discute con rigor y evidencia. Si se presenta de esa manera, menos gente querrá unirse. Sobre todo, considerando que, en Colombia, la gente huye de las evidencias, odia a los nerds y considera ser inteligente motivo de burla.

A los empresarios les cuesta apoyar campañas de centro porque no están seguros de que los candidatos, si ganan, tomarán las posturas necesarias para defender intereses económicos, o si se quedarán en su pedestal moral para evitar indignar a sus electores tuiteros.

Yo soy de centro y estoy segura de que el centro sí necesita peleas intestinas. Si teme la confrontación, no está listo para ser una fuerza política y dejará el futuro del país en manos de los extremos cada vez más radicales. El centro puede ser la respuesta electoral en 2026, pero debe ser más populista y dejar de pretender que va a una pelea con guantes y reglas cuando lo que enfrenta son cuchillos y manoplas.

Después de ver el congreso, Pro Centrismo no me gustó, me encantó, pero necesita cambios para crecer. Debería: 1) Evitar anglicismos (papers, statements, stakeholders) 2) Dejar de parecer perfectos y divinos  como si no colgaran ropa o no cambiaran bebés en su día a día, y 3) Explicar claramente sus ideas con ejemplos.

Finalmente, no hay héroes por lo que evitan, sino por lo que hacen. Es más fácil vender “mira lo que he hecho por ti” que “mira lo que te he ahorrado”. Evitar calamidades no es un buen trampolín político, ya que no produce reconocimiento, por lo que especialmente eso no debería ser el objetivo del centro, en ninguna circunstancia. El centro debe tener su oferta propia.

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