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La educación como forma de asegurar el arquetipo social
En las sociedades primitivas, dos aspectos eran fundamentales para su supervivencia: obtención y preservación de alimentos y defensa de su territorio.
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Sábado, 1 de Mayo de 2021

Para preservar su identidad a través del tiempo, toda sociedad necesita reproducir su arquetipo, palabra que proviene del griego y que significa el patrón o modelo del cual se derivan otras formas, ideas o modificaciones.  La reproducción del arquetipo se hace a través de la educación, en la que los tutores o maestros guían a las nuevas generaciones a reproducir lo más exactamente posible el modelo de su sociedad.

Esto nos permite afirmar que el modelo de educación adoptado por cada sociedad será determinado por su arquetipo. En las sociedades primitivas, dos aspectos eran fundamentales para su supervivencia: obtención y preservación de alimentos y defensa de su territorio. Aunque posiblemente no tuvieron modelos formales de educación, estos dos componentes de su arquetipo se tenían que transmitir de generación en generación. En sociedades posteriores más organizadas podríamos decir que aparece un sistema educativo primitivo que conserva parcialmente esas dos características: entrenamiento para la guerra con ejercicios bien estructurados bajo la dirección de veteranos sazonados y la idea aristotélica de que los futuros gobernantes deben tener una educación desde su niñez.  

El arquetipo musulmán que aparece en el siglo VII es una modificación interesante que favorece la guerra en la que el perdedor no tiene sino dos opciones: unirse al Islam o morir, lo que le permite su rápida expansión. Además, se forma según las dos verdades: la del Corán, inmutable y la de la ciencia, que preservó el conocimiento clásico.

Carlomagno cambia el arquetipo en el siglo IX creando las escuelas palatinas, en las que los futuros caballeros aprenden por lo menos a leer y escribir, además de convertirse en expertos en justas y lides que los preparan para la guerra.

Este apretado resumen de la educación como forma de preservar el arquetipo es necesario cuando nos hacemos la pregunta: ¿cómo describimos el arquetipo colombiano?, ¿cuál es nuestra identidad?, ¿qué nos caracteriza como nación?, ¿existe un arquetipo colombiano o más bien es la suma no integrada de las identidades de las regiones en que se divide nuestro país por razones históricas, políticas, económicas y religiosas?

Nuestra Constitución Política de 1991, abierta a cambios a través de actos legislativos de los cuales ya llevamos 54 en 20 años de su vigencia define que “Colombia es un Estado social de derecho, organizado en forma de República unitaria, descentralizada, con autonomía de sus entidades territoriales…”. Siendo una República unitaria, corresponde al Ministerio de Educación, como en efecto lo ha hecho, la reglamentación de la evaluación de la calidad de la educación que obligatoriamente deben recibir niños hasta el noveno grado y definir los planes de estudio que se deben seguir en esos niveles de formación.  La pregunta que surge entonces es ¿cómo, existiendo autonomía en sus entidades territoriales, no se tienen en cuenta las condiciones específicas de regiones como la del Norte de Santander para solucionarlas?  

En el informe del pasado domingo en este periódico se muestran las deficiencias y peligros que afrontan nuestros niños, particularmente en las áreas rurales, en cuestiones de equipos de cómputo para seguir las clases virtuales, acceso a internet, seguridad alimentaria y deterioro en salud mental y emocional por el aislamiento, combinado con mayor violencia intrafamiliar.

Claramente éste no es el arquetipo que queremos perpetuar. Nuestra obligación es superarlo para siempre y en este propósito se deben unir todas las fuerzas vivas del Norte de Santander, sus autoridades, las personas elegidas con nuestro voto, los padres de familia, las instituciones culturales y educativas, los empresarios y la ciudadanía en general. Está demostrado que tenemos que, unidos, sacar este propósito adelante porque está probado que nadie lo va a hacer por nosotros.
 

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