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Los gramaloteros cuentan esas historias que escucharon a sus
ancestros y que hoy ven como causal de aquello que dejo a su minicipio sumergido en la desolación.

Los mitos, leyendas, cuentos y demás son tradiciones de los pueblos, contados por aquellos abuelos, personas de edad, consideradas aptas por sus años o experiencia, para darle cuerpo y vida a un relato, llenándolo de veracidad al anunciarlo; narración que en boca de cualquier joven pasaría por invento.
Pueblos o lugares específicos, albergan historias por los hechos que han ocurrido, cuentos donde se resaltan héroes, se premian buenas acciones de habitantes o de hombres caritativos, triunfos que serán exaltados siempre que se recuerden. Tal vez con más frecuencia, se escuchan anécdotas donde se amonestan las malas acciones a través de castigos o penas, donde las maldiciones tienen su lugar y las almas errantes que asustan a quienes desobedecen, son las protagonistas.
Historias que encierran verdades y quizás mentiras, pero que al ocurrir un hecho que guarda alguna relación, todo se vuelve creíble; gracias a ese principio de verdad, quedan en el ambiente moralejas o enseñanzas para aplicar a futuro. Dentro de las instrucciones a seguir se contempla la necesidad de advertir a los demás, de ahí que se recuente con sigilo, respeto y hasta parsimonia el suceso legendario, que pasara de generación en generación. De esta manera existirán distintas versiones, pero siempre guardarán los patrones de igualdad más significativos.
Cuentos que cuando dejan de serlo asustan hasta el más escéptico, erizan la piel y una extraña sensación de culpa por no haber creído en tiempo oportuno acecha el alma de los espectadores. Muestra de ello son los gramaloteros, quienes cuentan esas historias que escucharon a sus ancestros y que hoy ven como causal de aquello que dejo a Gramalote sumergido en la desolación.
Jesús María Pedraza Pérez /52 años.
“Un sacerdote hace muchos años había condenado a la maldición a Gramalote, a causa del abuso de los liberales, quienes en actos de violencia enceguecida se tomaron el pueblo, entraron a la iglesia y le dieron plomo a las campanas, las imágenes fueron quebradas por los disparos y al sacerdote lo sacaron destruyendo por completo el lugar, luego lo torturaron, entre lamentos juro que el pueblo se lo tragaría la tierra pero que nacería de nuevo.”
También se dice que hay una viga de oro bajo del pueblo, como el oro se corre con el tiempo, ahí es donde se forma la avalancha.
Isabel Vargas /36 años.
“Cuentan que más arriba del pueblo hay una laguna encantada, la ‘laguna de los tres negros’, al llegar a ese lugar a tirar piedras o a molestar las aguas, la laguna se enfurecía; dicen que fueron estas aguas las responsables de este desastre.”
Bertilde Vásquez Luna /43 años.
“Lo que se dice en nuestro pueblo es que hay una mina de oro, debajo de la tierra, en lo profundo. Eso es lo que está saliendo a flote ahora y por ello todo lo que se ha presentado, por eso las calles se están agrietando para darle salida a la superficie. También puede ser causa de la laguna negra, que se llena, se vacía y se vuelve a llenar, para luego ir a su destino pasando por el pueblo.”
Tobias Vargas Galvis /81 años.
“Decían que hace tiempo había una laguna y que un Padre salió a conjurarla para que no causara estragos, se calmo y no hubo desastres; pero al arreglar el pueblo, al restaurar las cañerías, quizás el rezo perdió vigencia y todo se vino abajo.”
María Griseldina Balaguera de Sánchez /64 años.
“Mis abuelitos decían que Gramalote se iba a acabar, dicho hace más de 50 años. Todo esto porque el pueblo está encima de una laguna o de una laja, aunque todos dudamos, llego el día en que la profecía se convirtió en realidad.”
Eva Luna de Vargas /78 años.
“La laguna embrujada es la culpable porque el agua se consumió y paso por debajo del pueblo, el cual estaba sobre una laja que se disolvió haciéndose barro liquido, haciendo que todo Gramalote se hundiera.”
Víctor Julio Luna López /65 años.
“Cuentan que existe o existió una culebra de oro debajo de Gramalote, por eso la laguna estaba arriba del pueblo cuidándola y con el tiempo podría producirse una avalancha. La maldición que dio el Padre sobre el pueblo es la que conocemos todos, por culpa de los liberales que no respetaron la iglesia.”

Los mitos, leyendas, cuentos y demás son tradiciones de los pueblos, contados por aquellos abuelos, personas de edad, consideradas aptas por sus años o experiencia, para darle cuerpo y vida a un relato, llenándolo de veracidad al anunciarlo; narración que en boca de cualquier joven pasaría por invento.
Pueblos o lugares específicos, albergan historias por los hechos que han ocurrido, cuentos donde se resaltan héroes, se premian buenas acciones de habitantes o de hombres caritativos, triunfos que serán exaltados siempre que se recuerden. Tal vez con más frecuencia, se escuchan anécdotas donde se amonestan las malas acciones a través de castigos o penas, donde las maldiciones tienen su lugar y las almas errantes que asustan a quienes desobedecen, son las protagonistas.
Historias que encierran verdades y quizás mentiras, pero que al ocurrir un hecho que guarda alguna relación, todo se vuelve creíble; gracias a ese principio de verdad, quedan en el ambiente moralejas o enseñanzas para aplicar a futuro. Dentro de las instrucciones a seguir se contempla la necesidad de advertir a los demás, de ahí que se recuente con sigilo, respeto y hasta parsimonia el suceso legendario, que pasara de generación en generación. De esta manera existirán distintas versiones, pero siempre guardarán los patrones de igualdad más significativos.
Cuentos que cuando dejan de serlo asustan hasta el más escéptico, erizan la piel y una extraña sensación de culpa por no haber creído en tiempo oportuno acecha el alma de los espectadores. Muestra de ello son los gramaloteros, quienes cuentan esas historias que escucharon a sus ancestros y que hoy ven como causal de aquello que dejo a Gramalote sumergido en la desolación.
Jesús María Pedraza Pérez /52 años.
“Un sacerdote hace muchos años había condenado a la maldición a Gramalote, a causa del abuso de los liberales, quienes en actos de violencia enceguecida se tomaron el pueblo, entraron a la iglesia y le dieron plomo a las campanas, las imágenes fueron quebradas por los disparos y al sacerdote lo sacaron destruyendo por completo el lugar, luego lo torturaron, entre lamentos juro que el pueblo se lo tragaría la tierra pero que nacería de nuevo.”
También se dice que hay una viga de oro bajo del pueblo, como el oro se corre con el tiempo, ahí es donde se forma la avalancha.
Isabel Vargas /36 años.
“Cuentan que más arriba del pueblo hay una laguna encantada, la ‘laguna de los tres negros’, al llegar a ese lugar a tirar piedras o a molestar las aguas, la laguna se enfurecía; dicen que fueron estas aguas las responsables de este desastre.”
Bertilde Vásquez Luna /43 años.
“Lo que se dice en nuestro pueblo es que hay una mina de oro, debajo de la tierra, en lo profundo. Eso es lo que está saliendo a flote ahora y por ello todo lo que se ha presentado, por eso las calles se están agrietando para darle salida a la superficie. También puede ser causa de la laguna negra, que se llena, se vacía y se vuelve a llenar, para luego ir a su destino pasando por el pueblo.”
Tobias Vargas Galvis /81 años.
“Decían que hace tiempo había una laguna y que un Padre salió a conjurarla para que no causara estragos, se calmo y no hubo desastres; pero al arreglar el pueblo, al restaurar las cañerías, quizás el rezo perdió vigencia y todo se vino abajo.”
María Griseldina Balaguera de Sánchez /64 años.
“Mis abuelitos decían que Gramalote se iba a acabar, dicho hace más de 50 años. Todo esto porque el pueblo está encima de una laguna o de una laja, aunque todos dudamos, llego el día en que la profecía se convirtió en realidad.”
Eva Luna de Vargas /78 años.
“La laguna embrujada es la culpable porque el agua se consumió y paso por debajo del pueblo, el cual estaba sobre una laja que se disolvió haciéndose barro liquido, haciendo que todo Gramalote se hundiera.”
Víctor Julio Luna López /65 años.
“Cuentan que existe o existió una culebra de oro debajo de Gramalote, por eso la laguna estaba arriba del pueblo cuidándola y con el tiempo podría producirse una avalancha. La maldición que dio el Padre sobre el pueblo es la que conocemos todos, por culpa de los liberales que no respetaron la iglesia.”
