Mientras la zona urbana de Cúcuta no tiene riesgo en la calidad de agua, la zona rural está en condición deficiente, según demostraron indicadores de la secretaría municipal de Salud.
En una reunión sostenida entre las autoridades de salud de la ciudad, se señaló que de 14 zonas analizadas del sector rural solamente El Pórtico, Carmen de Tonchalá y Aguaclara tienen agua potable.
Entre tanto, San Pedro, San Faustino, Ricaurte, Guaramito, Palmarito, Banco de Arena, Puerto Villamizar, Buena Esperanza, Oripaya, Patillales y Floresta, están en riesgo alto, o inviable sanitariamente.
Aunque los certificados de control sanitario de 2016 muestran para el área urbana un Índice de Riesgo de Calidad de Agua (Irca) de cero por ciento, y del municipio en 3.45 (sin riesgo), el Irca del área rural es del 65 por ciento (riesgo alto).
Según la misma dependencia, uno de los casos más críticos ocurre en Buena Esperanza, “que consume aguas del canal de riego, la cual lleva plaguicidas aplicados a los cultivos de arroz”.
Se agregó que los resultados obtenidos han sido repetitivos, conforme se hacen los estudios anuales.
Leonardo Durán, subsecretario de Salud Pública de Cúcuta, reconoció que se deben hacer algunas inversiones n el sector rural, aunque destacó los avances hechos con la entrada en operación de los acueductos de Aguaclara, Guaramito y Buena Esperanza.
“Estos avances van a reducir el riesgo de enfermar por ingesta de agua no potable”, dijo, y afirmó que se evaluarán alternativas de potabilización para la zona rural, así como un comité con injerencia de diferentes secretarías.
El objetivo de este trabajo, será trabajar en la construcción de acueductos rurales y buscar proyectos alternativos de solución para potabilizar el agua en zonas dispersas de los cascos urbanos de los corregimientos.
Por su parte, el alcalde César Rojas, dijo haber dado instrucciones para que se revisen las plantas de tratamiento, así como el monitoreo constante de la zona rural, hasta superar los indicadores negativos.
“El agua puede llegar potable hasta el medidor, pero dentro de las casas puede perder esa potencialidad y se debe hacer mejor manejo”, afirmó.

Salud pública
En el encuentro de funcionarios de salud, se admitió que los indicadores negativos de salud pública probablemente irán en aumento, especialmente en enfermedades diarreicas, hepatitis A, y enfermedades de transmisión sexual, “derivadas de la crisis de frontera”.
Para el caso de hepatitis A y la enfermedad diarreica aguda, aún no se tiene el estudio específico de la causa que la genera, pero se insistió en asociarla con la ingesta de alimentos y no con el agua, porque en la zona urbana de Cúcuta el agua es potable.
Sin embargo, hallazgos de una mala manipulación de alimentos, el descontrol sobre el espacio público, y el aumento de ventas ambulantes llevó a concluir que se intensificarán los controles para reducir las preocupantes cifras.
Hepatitis A, en aumento
Según los datos presentados por la secretaría de Salud municipal, de los 128 casos de hepatitis A detectados este año en Norte de Santander, Cúcuta aporta 104 de ellos.
Este indicador, detectado en las comunas 8 y 2, resultó alarmante, por el inusitado incremento de enfermos que pasó de 17, en 2015, a 29, para el año anterior.
El virus se transmite por la ingestión de alimentos o bebidas contaminados, por contacto directo con una persona infectada, y a las malas condiciones higiénicas (manos sucias, por ejemplo), así como a un saneamiento básico en regulares condiciones.
